Breve historia de Lampart

El apenas terminado siglo XX ha cambiado fundamentalmente la fisonomía del mundo. Han habido guerras y revoluciones, al mismo tiempo la ciencia y la técnica han descubierto relaciones y dimensiones nunca imaginados con anterioridad. Los cambios sociales y tecnológicos también han influenciado continuamente la evolución de Lampart. La empresa Lampart (una de las principales ocho empresas europeas fabricantes de aparatos para la industria química) ha sido exitosa durante sus 120 años de vida (por cierto, tuvo sus años críticos), pero aún en los períodos difíciles siempre fué capaz de renovarse. En este mundo cambiante representa cierta continuidad,. Su pasado y presente forman parte importante de la historia industrial húngara.

Mirando hacia el pasado de lo que se llama hoy en día Lampart Vegyipari Gépgyár (Fábrica de Aparatos de la Industria Química Lampart), debemos remontarnos hasta diciembre de 1883, cuando se realizó la asamblea, donde con la participación del Banco Estatal Húngaro de Crédito se declaró constituida como Sociedad Anónima la Fábrica de Productos Metálicos y de Iluminación. La empresa moderna, que se formó sobre la empresa familiar Testory, hizo propia su sólida cultura técnica y siguió utilizando por décadas la palabra Testory como nombre de marca.

A comienzos del siglo la fábrica en permanente desarrollo ya daba trabajo a 800 personas y la cotización de sus acciones de duplicó en la Bolsa en poco tiempo. En 1912 se tomó posesión de las nuevas oficinas centrales y al año siguiente se modernizó la planta de fabricación, cambiando las máquinas de producción viejas por otras modernas.

"Mantener las tradiciones y avanzar con los tiempos" - este lema ha caracterizado a Lampart en el pasado y lo sigue caracterizando hoy en día también. La adaptación flexible a las posibilidades de negocio que se generan a partir de los impulsos de demanda del mercado, no significó nunca, que no se dé lugar a la realización de productos únicos, artísticos. Así es como que sus lámparas y arañas se pudieron ver en el Castillo Real, en el Parlamento, en el Ministerio de Economía y en la Cámara de Comercio de Budapest, en otras instituciones oficiales y en curias de la nobleza. Las bañaderas esmaltadas hechas por Lampart ganaron mucha fama en su momento, a tal punto, que fueron instaladas en baños de varios buques marítimos de pasajeros de lujo. Los elementos de vajilla esmaltados se podían encontrar prácticamente en todas las cocinas. La empresa proveía a la Capital de medidores modernos de agua y de gas, así como de lámparas de gas para ser instalados en la vía pública.

La crisis económica de la década del 30, las posibilidades de negocio disminuídas y la dura competencia, por momentos despiadada en los mercados de exportación, forzaron a la gerencia a desarrollar una estrategia de propaganda muy fuerte.

Para aumentar la eficacia de la propaganda, se tomó la decisión de implementar un nombre de marca oficial. En 1932 se abrió una competencia pública para seleccionar el nombre de marca que mejor defina los productos de la empresa. La competencia fué ganada por Gyula Hahn, quién propuso el nombre de Lampart. La marca fué registrada el 10 de febrero de 1933 ante el ente oficial húngaro correspondiente.

El potencial económico de la empresa continuó aumentando gracias a procesos de fusión. El perfil de los productos de las empresas fusionadas y la época histórica, caracterizada por un mundo que estaba saliendo de la crisis económica y que al mismo tiempo se estaba preparando para una guerra, llevaron a la empresa a tratar de conseguir órdenes de compra militares cada vez mayores. Así es como se crearon las plantas de aluminio y metales no ferrosos, de las más modernas para la época, capaces de producir los más variados productos, con laboratorios químicos y mecánicos modernos.

Las demandas militares de la Segunda Guerra Mundial y las consiguientes órdenes de compra indujeron un profundo desarrollo tecnológico y económico. La demanda por recipientes esmaltados para la industria química y farmacológica aumentó considerablemente. Había que aprovechar la posibilidad. Se tenían todos los elementos listos para fabricar aparatos esmaltados. La experiencia en la elaboración de metales, las máquinas y laboratorios modernos, la cultura técnica para producir productos de calidad y el esmalte. Sin embargo fué necesaria la aparición de un hombre genial, Károly Dullien, quien luego de introducir en el mercado los productos esmaltados, desarrolló el primer esmalte anticorrosivo, resistente a los ácidos, para Lampart y junto con los mecánicos desarrollaron el primer recipiente (cuba) esmaltado para la industria química. Este logro dió esperanzas para el renacimiento posterior a la guerra.

Lampart tuvo la suerte de quedar casi al márgen de la destrucción de la guerra y la producción pudo ser relanzada con suma rapidez. La demanda por recipientes esmaltados así como por elementos de vajilla para la cocina era más grande que nunca. Luego de la estatización de la empresa en 1948, ésta sufrió varias reorganizaciones y modificaciones en la estructura de productos, pero estas medidas no afectaron el perfil principal, es decir la producción de maquinarias esmaltadas para la industria química.

Las máquinas esmaltadas para la industria química se hicieron muy conocidas y buscadas tanto en Hungría como en otros países del Pacto de Varsovia. Aumentó la demanda por recipientes (tanques) para la industria alimenticia también. Los productos y maquinarias de Lampart comenzaron a tener fama en el mundo occidental nuevamente. Las posibilidades de comunicación (más amplias que las que tenía la industria en general), facilitadas por los derechos propios de comercio exterior, canalizaron información sobre las necesidades del mercado, definiendo las pautas de desarrollo requeridas. Estas vías de comunicación fueron las que canalizaron la información sobre los requerimientos de calidad cada vez mayores referentes a los esmaltes y a las soluciones constructivas promovidos por el proceso incipiente de elaboración de normas técnicas.

Uno de los desarrollos técnicos más importantes de Lampart, preparada por investigadores propios, fué el sistema de esmaltes UNIVER S-99. Los equipos que utilizaban estos esmaltes garantizaban un nivel mundial a los productos de la fábrica.

Los cambios políticos y económicos a comienzos de la década del 90, determinaron una época de crisis en Lampart, así como en la mayoría de la empresas del país. El período de transición terminó con la privatización. En agosto de 1995 la propiedad de la Empresa de Fabricación de Maquinaria Química Lampart pasó en un 100% a manos de personas privadas húngaras. A partir de 1997, la empresa volvió a operar como Sociedad Anónima. La estructura de la dirigencia se simplificó, el volúmen laboral disminuyó y se hizo más eficiente. Se implementó el nuevo programa de control de calidad y una política de marketing y comercial más agresiva.

El sistema de calidad ISO 9001 funciona en Lampart desde 1997. Para lograrlo, se tomaron medidas muy importantes y como consecuencia Lampart es capaz de producir exclusivamente aparatos no porosos de acuerdo a las normas DIN con el diseño Lampart, tan aceptado y de amplia utilización por los clientes. Hoy en día Lampart está certificada para producir aparatos bajo presión de acuerdo a las normas ASME. El esmalte utilizado, de desarrollo propio había logrado la certificación de laboratorios independientes aún antes de lograr la certificación ISO. De acuerdo con esos resultados, la calidad del esmalte Lampart es comparable a la producida por las empresas de nivel mundial, que producen aparatos semejantes.

En Lampart hoy casi todos piensan en el mañana, planifican el futuro. Nos estamos preparando para la renovación de la planta, que brindará un mejor marco para la producción de alta calidad y un mejor ambiente de trabajo. Continúan las tareas del desarrollo tecnológico y del diseño, incluyendo el sistema de esmaltes, la producción de esmaltes y los servicios post-venta y de mantenimiento.

Lampart ha llegado a un punto tal, que tanto los dirigentes como los empleados de la empresa están en pleno conocimiento de los requerimientos de calidad y trabajan por ellos. Aceptamos los desafíos del siglo entrante, los más exigentes formulados por la industria farmacológica y nos preparamos para hacerles frente. De acuerdo a nuestras bases de la política de calidad, declaramos que los productos de Lampart deben cumplir con las leyes y normas vigentes, con los requisitos de las autoridades, además de satisfacer las necesidades cada vez más exigentes de nuestros clientes, no sólo en cuanto a la funcionalidad del producto, sino en cuanto a la estética del mismo también.

En Lampart trabajamos para lograr estos objetivos.

 

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